Peter Heller nos traslada a un mundo postapocalíptico donde la esperanza y la lucha por vivir lo cambian todo. Esta historia está por estrenarse en cines bajo la adaptación cinematográfica dirigida por Ridley Scott, con un guión coescrito por Mark L. Smith y Christopher Wilkinson. La cinta cuenta con un elenco destacado que incluye a Jacob Elordi y Josh Brolin. Su estreno oficial en cines está programado para el próximo agosto. La historia destaca por ser un relato poético y melancólico sobre la esperanza, la soledad y la necesidad de conexión humana.
La trama narra la vida de Hig, un hombre que sobrevivió a una devastadora pandemia gripal que aniquiló a gran parte de la humanidad. Junto a su perro y un vecino huraño, sobrevive en un hangar de aviones abandonado en Colorado. Se centra en el peligroso viaje del protagonista al captar una misteriosa transmisión de radio, explorando tanto la acción y el instinto de supervivencia como las emociones de los personajes. A diferencia de otras narrativas de supervivencia oscura, esta historia destaca por una prosa lírica y tierna. Hig, un piloto aficionado, encuentra consuelo volando su Cessna para explorar los alrededores y recordar la vida antes de la pandemia. Las reflexiones del protagonista sobre la pérdida, la amistad y el amor se entrelazan con sus esfuerzos diarios por cultivar un huerto y proteger lo que queda de su entorno.
Este mundo postapocalíptico no guarda concesiones al sentimentalismo, es duro, violento, enloquecido, desatado. Es un relato triste porque está repleto de nostalgia por lo perdido y, sobretodo, por lo que ya no es recuperable. Es una alerta para la humanidad, un grito de advertencia que pretende mantener una calma cotidiana donde es posible reír, comer, disfrutar, curiosear y hasta ir a pescar. Porque reconoce que un día cualquiera todo puede desaparecer: tu casa, tu familia, tu comunidad y tu conciencia.
Esta última es lo que Hig va a defender con mayor fuerza, se empeña en distinguir lo correcto de lo incorrecto, aún duda antes de matar sin más, sigue necesitando una excusa para hacer lo que antes estaba mal, aunque ahora ya no hay nadie que juzgue ni determine cuál es la línea entre lo correcto e incorrecto.
Es un hombre con reglas ordenadas en un mundo caótico. Es débil –dice Bangley su malencarado vecino– y por eso morirá como un imbécil. O, simplemente, es una persona normal que se niega a reconocer que el mundo como él lo pensaba ya no se puede reconstruir, no se puede retroceder para rehacer lo destruido. La única opción –según Bangley– es ser un cabrón desalmado cuando es preciso, ser más listo que los saqueadores, ser implacable con los intrusos, estar mejor armado que los vagabundos, e incluso, matar antes de preguntar. La clave está en no asumir riesgos que te costarán la vida.
Sin embargo, es casi imposible no compartir el sentimentalismo de Hig, que se aferra al deseo de romper las cadenas del terror y de la desesperación. Esta novela se distingue de otras obras del subgénero post-apocalíptico principalmente por su enfoque temático, alejándose de las convenciones habituales del drama acentuado y la acción desenfrenada; esta obra opta por un tono suave y pausado, casi como un testimonio contado al oído del lector, en que destaca el el sentimiento de pérdida, la añoranza de lo que se fue y la voluntad de vivir bajo nuevas realidades.
La historia, pertinente además por recuperar nuestra propia experiencia con la pasada crisis del COVID, tampoco hace gran énfasis en el evento, sabiendo que esto la convertiría en una historia convencional y hasta cliché. La gripe que acaba con media población mundial es seguida de una enfermedad sanguínea y el cambio climático, hechos que, en la narrativa, se relegan a un plano secundario, exigiendo una lectura atenta para reconstruir los hechos. Siendo Hig, el personaje narrativo central que representará la lucha ante la desesperanza y la depresión. En él, las ganas de vivir y la supervivencia triunfan sobre la ansiedad o el desánimo, ofreciendo uno de los personajes más profundos del subgénero.
Otro elemento destacable es la capacidad para crear en nuestro imaginario una estética de la naturaleza. En lugar de las típicas imágenes de desolación y catástrofe gris, el autor utiliza su amor por la naturaleza para crear estampas bucólicas y hasta coloridas. Se describe una fauna y flora que languidece con matices de paisajista, resaltando cómo el deseequilibrio ecológico ha afectado directamente la vida humana.
Es una novela que equilibra hábilmente las partes contemplativas con las trascendentales, logrando una reflexión amplia sobre la responsabilidad humana y nuestros posibles futuros, lo que la convierte en una lectura novedosa dentro del género y muy recomendable, antes de ver lo que Ridley Scott imaginó y nos deje por completo influenciados.
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