Entre lo visible, lo invisible y lo imprevisible
La fórmula sagrada de los Misterios Eleusinos para hacer de la vista (exterior) una auténtica visión (interior) decía «Para ver mejor, más vale cerrar los ojos
Variación de aquélla, «Para ver mejor, más vale entrecerrar los ojos» a la que hace alusión el título de esta muestra, conjunta el verbo griego mysthos (acción de entrecerrar los ojos al tiempo en que se guarda silencio) y mist (niebla).
Es el actuar, en un mismo acorde, entre mysthos y mist.
Entrecerrar los ojos para poder ver sin demasiada nitidez. Vista en camino a ser visión. De lo que se trata es de no cesar de evocar-invocar-convocar un cierto carácter de flotación en lo mirado. Entrecerramiento de los párpados o vista nublada, in-transparencia u opacidad, que invitan al intercambio Mirada/Visión, Visión/Mirada que va, como un cometa, de la imagen exterior a la imagen interior y de la interior a la exterior.
En su trabajo reflexivo sobre el dibujo, Memoria de Ciego, Jacques Derrida habló acerca de la anticipación (que se hace con la mano), a diferencia de la precipitación (que se hace con la cabeza). Con la consecuencia de que la anticipación con la mano del dibujo, más allá incluso de lo visible y lo invisible, abre el camino hacia lo imprevisible.
Lo imprevisible conoce al tiempo en que construye la expresión.
Tengo la impresión de que las obras recientes de Ilán Lieberman buscan una reconexión – desde filamentos vibrátiles y cromáticos– a la memoria de un estado extático. Recuperar ese estado, por la vía de la disciplina pictórica y buscado pertenecer-se en la obra, desvela su contenido a través de las series. Serialización significa que, aunque sucesiva, no está cada obra encadenada una a la otra, provee en la repetición más bien, la ocasión de intentar develar una mímesis entre nieblas.
Mirada entre nieblas.
Imprevisible.
Escribió el poeta Edmond Jabès Intentar, al margen de la tradición, recobrar los caminos de mis fuentes.
También Ilán Lieberman regresa a sus fuentes como artista por el camino de los márgenes. Regresa a sus fuentes por el camino más húmedo, neblinoso. Fuentes que están en estado vaporoso.
Ni siquiera tiene que llegar al pie de la fuente: al aproximarse ya está envuelto en una atmósfera. Su fuente difusa, repartida por doquier en miles y miles de particulas, hace que, mucho más que un pintar, Ilán Lieberman produzca un suspender imprevisible .
En el hermoso intento de regresar a sus fuentes por el camino imprevisible, persiste la fuente difusa, lo que me recuerda que, cuando Kazuo Ishiguro escribió la novela Un artista en el mundo flotante, el regreso del artista era a La Casa. Ilán emprendió el camino a la Casa-Fuente desde los márgenes, partiendo de dos zonas en las que estuvo: la zona del duelo y la zona de la epifanía que, más tarde, y ya habiendo rendido el viaje de regreso, le pudo haber hecho decir una paráfrasis imaginaria a Meister Eckhart para esta exposición:
Si yo no fuera, tampoco esta visión sería
Menos memoria de ciego que memoria de alguien que ha visto con los ojos entrecerrados, Ilán pinta como poseso con colores-anticipación.
Confió más en su visión que en su vista e Ilán, como Orfeo, con tal formulación acompañó su salida del submundo con márgenes cromáticos del camino, que ondulan como onda hertziana. Colores, luminisciencias, iridisaciones. Ondulan con guiños: i-radiaciones Klee, i-radiaciones Rothko. Colores i-radiados de una cierta fluorescencia: paleta radiactiva donde hay i-radi-acción cromática.
En la experiencia, Ilán Lieberman llevaba impresa la garantía del duelo y el proceso estuvo marcado por la angustia: El sosiego no aporta sosiego»escribió, con razón, Maurice Blanchot.
Emprender camino desde los márgenes implicó para Ilán Lieberman una febril producción de más de un centenar de obras pictóricas: numerosas telas de distintos formatos y escalas, abundantes obras en papel, que solicitaron una cuidadosa selección para la exhibición Para ver mejor, más vale entrecerrar los ojos, cuya i-radi-acción transcurre entre lo visible, lo invisible y lo imprevisible.
"Desde 2009 comencé a pintar con aerógrafo y cinta masking, realizando diversas series de pinturas, en su mayoría abstractas y
geométricas, en donde experimenté con las posibilidades técnicas que ese medio tiene, y plásticas, sobe todo dentro de la
abstracción. Muy interesado en el elemento sorpresa que el enmascarillado proporciona, por ejemplo, así como el aspecto
gráfico de la cinta, y su relación al color, sobreponiendo una paleta reducida, generalmente de tres colores primarios, con sus
múltiples desdoblamientos.
Hace aproximadamente seis meses, comencé un nuevo cuerpo de obra, que surgió a partir de la realización del rasgado de la
cinta masking, lo que proporciona nuevas y azarosas posibilidades de expresión gráfica y pictórica para mí, que la rigidez de la
línea recta, de alguna manera, limitaba. Así mismo y con la ayuda del programa Photoshop, al registrar fotográficamente las etapas
de cada cuadro, más allá del elemento sorpresa, al manipular las capas de la imagen dentro de la aplicación, me ha permitido ver
cómo quedará lo enmascarado previamente. Estos dos elementos han servido a favor de una pintura con mayores posibilidades,
tanto temática como pictóricamente.
En este proyecto pictórico, tengo la intención de ahondar en las posibilidades técnicas y pictóricas de la pistola de aire y el
enmascarillado, con una línea rasgada o quebrada. Así, mismo, abrir las posibilidades pictóricas a favor de temáticas cercanas a
mis intereses primigenios y espirituales en la pintura, como el bosque, la pareja, el sol y la luna, la iluminación, etc.
Así mismo, el enmascarillado naturalmente abre la posibilidad de utilizar dos paletas de color (en lugar de tradicional singular
paleta); una para lo emascarillado y otra para el "fondo", hecho con pistola de aire, y sus efectos pictóricos."
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