After Hours es una comedia negra de 1985 dirigida por Martin Scorsese que narra la odisea cada vez más pesadillesca y surrealista de un hombre común y corriente en el SoHo de Nueva York durante una larga noche. Actualmente ya se considera como un clásico de culto, elogiada por su humor negro y su ritmo frenético.
Protagonizada por Griffin Dunne como Paul Hackett, un empleado común con una vida aburrida que se aventura al centro para una cita nocturna con Marcy (Rosanna Arquette), una mujer que conoció en una cafetería. Pero su plan inicial se desmoronará rápidamente: Empezando por un torpe descuido en el que pierde su único billete de 20 dólares, con el que pagaría el taxi, dejándolo varado sin dinero para volver a casa.
A partir de ese momento, su noche se convierte en una serie de encuentros extraños y cada vez más amenazantes con diversos personajes excéntricos, como Kiki, la inestable compañera de piso de Marcy, un camarero paranoico y el conductor de un camión de helados. Para luego ser acusado injustamente de varios robos locales, lo que provoca que una turba de justicieros lo persiga por las calles.
En un intento desesperado por esconderse, una artista llamada June (interpretada por Verna Bloom) lo envuelve en papel maché, disfrazado de escultura, solo para ser robado por los verdaderos ladrones, Cheech y Chong. En un giro final y absurdo, la escultura se cae de la camioneta de los ladrones, se abre y deja a un aturdido Paul en la acera frente a su edificio de oficinas justo cuando amanece, lo que le permite regresar a su escritorio y comenzar su día como si nada hubiera pasado.
Después de horas es un desafío irónico hacia la entonces expresión posmoderna que rondaba por las laberínticas calles de Manhattan. Se estrenó en 1986, tras el ocaso de la primera fase del cine de autor y del New Hollywood, cuando el eclecticismo tonal dado por novelas y directores como Robert Altman, Terence Malick y Francis Coppola se había transformado ya casi en moda y que se imitó y replicó un sinfín de veces. En este ambiente, surge una película donde no hay romance, no hay persecuciones, no hay muertos, ni secuestrados, sólo la narrativa de un sujeto que un día tuvo la muy mala suerte de perder el dinero con el que volvería a casa. Pasó algo de tiempo para que se volviera de culto para muchos, ineludible en el análisis de la soledad del hombre en las grandes ciudades, e inspiró a muchos directores. Hoy, se considera el primer film "minimalista" de Scorsese.
Quizá el verdadero protagonista de esta película es la noche, la noche urbana y específicamente en el centro de NY. La noche cuenta su propia historia, pues es una fuerza viva que moldea el pensamiento y la acción, imponiendo imperativos tanto prácticos como teóricos. Estas urgencias instintivas presionan a quien las escucha. Abrazar la noche obliga a escuchar constantemente sus susurros, pues tal intercambio —incluso un solo instante en ella— puede transformar todo lo relacionado con la percepción y, por ende, con la acción. La percepción transmuta el significado de todo lo que las cosas son cuando todo parece obligado a hacerlo. El llamado es a cambiar de identidad, a sentir a través de un período de agitación emocional y confusión moral, y luego a tomar acción, ya sea gradual o fugaz, que restablezca una comprensión de uno mismo basada principalmente en nervios y esperanzas, más que en palabras y razonamiento. Es un intercambio difícil, que exige fe y trabajo duro una vez que se han perdido apoyos cruciales.
Después de horas está hecha de trozos de placeres, de miradas en suspensión, de una comedia cargada de un humor negro que potencia la soledad del hombre en una gran ciudad, de una bruma especial que se cierne sobre Nueva York y de una tensión que crece y crece sin que se pueda saber a dónde lleva. Es un film cuyo sentido va más allá de lo sensible y, a pesar de la sencillez de la estructura, su ritmo es infrecuentemente sostenido. Esta tensión proviene de la mezcla de la comedia de situaciones con un suspense auténtico. La insólita yuxtaposición de un humor negro sutil con un tono dramático contagioso ha terminado convirtiendo a After Hours en uno de esos filmes que, a pesar de su aparente escaso impacto, ha influido de forma directa en los realizadores contemporáneos, al tiempo que ha sido homenajeado y parodiado en posteriores relecturas.
La relación entre ritmo, tempo y comedia no es casual. El tempo de Paul se ve determinado por su mirada, un recurso que construye la película y que invita al espectador a conectar, reír o sufrir con el protagonista. La relación entre ritmo y fábula también es significativa. A medida que avanza la historia, el tempo crece en velocidad y su trayectoria se asemeja a una carrera en la que cada nuevo movimiento se convierte en un factor de riesgo. La culminación de este proceso se encuentra en la escena final, donde el tempo es del orden de la fábula y aparece en tensión con los elementos de la tragedia.
La impronta formal de Después de horas se observa en muchas propuestas contemporáneas, pero su herencia más acabada aparece en el trabajo de algunos directores que posteriormente han manifestado su admiración y respeto por Martin Scorsese. El cine de Quentin Tarantino es uno de los ejemplos más evidentes. Su obra se nutre de un profundo conocimiento del cine y de la televisión y de la cultura popular en general, que transforma en un discurso cinematográfico muy personal al tiempo que referencia a un gran número de películas, géneros y estilos. A menudo se alude a un "eclecticismo tarantinesco", que consiste en una mezcla de géneros y estilos, que puede cambiar o ser subvertido en cada situación, para crear una determinada atmósfera que muchas veces intensifica el humor negro de sus historias. La tensión entre el humor y la violencia, entre la ligereza y lo trágico, es una constante en la obra de Tarantino, como también lo es la cita y la referencia de elementos del cine popular de años anteriores. Esta combinación de tonos remite directamente a la fusión de comedia, drama y thriller presente en After Hours.
Tras su estreno, la película recibió críticas positivas, pero no fue considerada una obra mayor dentro de la filmografía de Scorsese. Treinta años después, la valoración de Después de horas es diferente. La conjunción de elementos que parecen disonantes —comedia negra, mirada de pesimismo y asombro sobre la ciudad, utilización del humor pero, a la vez, una fuerte incomunicación entre los personajes— ha sido analizada y reconocida. En la actualidad se ha comenzado a reconocer su posición como un filme precursor del Nuevo Hollywood y también de la actual producción independiente.
Su influencia se vuelve más evidente al observar la obra de directores como Todd Solondz o los hermanos Farrelly
Identidades únicas, decisiones alteradas y una comprensión renovada de lo que constituye lo correcto: estas alteraciones le ocurren al protagonista de After Hours y deberían ocurrirnos también a nosotros. Deberíamos permitir que las pruebas de medianoche de la película nos transformen, porque nosotros también emergeremos de una oscura noche urbana, desgastados por los acontecimientos y listos para reconsiderar quiénes somos y qué queremos.
Al examinar el impacto de Después de horas en el cine contemporáneo, las conexiones entre el film y el cine de autor moderno más que contemporáneo, son fundamentales para demostrar su valor en la actualidad. La relectura de la obra ha permitido trazar un recorrido por la recepción crítica y su circulación cultural y ha revelado su influencia en el cine independiente y de autor, especialmente en el ámbito estadounidense. Scorsese parece anticipar el desencanto que caracterizará la posmodernidad: la caída de los relatos totalizadores, el ocaso de la figura del héroe, el deterioro de los grandes relatos y la pérdida de la identidad en una de las ciudades más codiciadas del mundo.
Alejandra Romano (Ciudad de México, 1992) Estudió diseño gráfico en la UAM y la licenciatura en letras. Ha trabajado en el área de diseño gráfico y editorial electrónico en empresas pioneras del diseño digital. Cuenta con una especialización en cine y edición de video y es editora y programadora de El Rizo Robado.
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