Emerson, Lake & Palmer
A fines de los años 60, una renovación del rock comenzó a gestarse. La expresión «rock progresivo» (o «prog rock») adoptó una visión artística que el rock nunca había tenido: tenía la intención de hacer avanzar la música, ampliando la paleta de ritmos, instrumentaciones y sonidos provenientes de otros ritmos y géneros musicales.
Una de las bandas más emblemáticas de este movimiento fue Emerson, Lake & Palmer, que marcó una revolución en el rock y dejó una huella profunda en la historia musical contemporánea. Las innovaciones del grupo fueron en muchos aspectos pioneras, pero es imposible no reconocer que su aproximación a la fusión de música clásica y rock fue de las más radicales y notables. Sin embargo, su influjo trascendió el puro ámbito sonoro: Emerson, Lake & Palmer elevó el espectáculo musical a una nueva dimensión al ofrecer una experiencia sensorial integral, guiando al público a través de embelesos, clímax, tempestades, calma y otras emociones en función del tempo de las piezas; su concepción visual e incluso teatral de las actuaciones en vivo, el arte de las carátulas y el empleo escénico de la iluminación reforzaban los sentidos. De este modo, no sólo superaban el simple concierto rock, sino que podían ofrecer una experiencia que abarcaba todos los sentidos.
Carl Palmer, Keith Emerson y Greg Lake, son los protagonistas de esta nueva experiencia sensorial, tanto en estudio como en directo (o al menos eso dicen, pues nunca tuve la fortuna de verlos en vivo). Tal explosión de creatividad acoge y fusiona múltiples géneros, el clasicismo y la modernidad se amalgaman en un sonido progresivo que convierte la interpretación en espectáculo.
El concepto de prog rock, centrado en la música de grupos británicos de finales de los sesenta y principios de los setenta, se encuentra en las antípodas de los sellos que siempre lo caracterizaron. Innovación y virtuosismo son la piedra angular de su identidad, pero la fusión de música folk, de jazz, de blues, de música ligera, de música clásica o incluso, en el caso del rock sinfónico, de música escrita para orquestas, son las raíces que lo alimentan. La diferencia radica en que el objetivo ya no es sólo el disco, sino el espectáculo que ofrece el grupo en cada actuación.
Con una trayectoria anterior a la conformación del trío, cada uno de ellos aporta al grupo un dominio impresionante de sus respectivos instrumentos, virtuosismo que desborda en las composiciones, giros inesperados y se evidencia en los solos. La unión de estos tres talentos da como resultado una sinergia, donde las partes superan al conjunto, generando una alquimia sonora sin igual.
El primero de los tres es el tecladista Keith Emerson. Dueño de un estilo único, utiliza una secuencia propia de doble teclado y se apoya en sintetizadores, órgano y piano. Su trabajo trasciende a la mera instrumentación para convertirse en verdaderos arreglos orquestales, muchas veces llevando a los otros dos músicos a limitarse a tocar una parte; en ocasiones lo utiliza como un vector de melodía, pero en la mayoría de los casos está al servicio de la pieza, convirtiéndose en su verdadero corazón.
El segundo es el bajista y guitarrista Greg Lake. Su bajo no es sólo la base; en los momentos que lo permite, no se limita a tocar las notas fundamentales y, por momentos, construye líneas de bajo que superan a la guitarra. Otra de sus características es su voz. Cálida y melancólica, su timbre tan agudo como bajo es ideal para las baladas y también para los momentos más oscuros de estilo denso y profundo.
Finalmente, el baterista Carl Palmer. Un verdadero virtuoso se luce en su instrumento, pero sin caer en el exceso. Su batería, como el bajo de Lake, sirve de base en los momentos que la música lo requiere, pero también toma un rol protagónico en los pasajes más rápidos, templados o de descontrol. En la unión de estos influyentes músicos no hay meras partidas vocales o de teclado; su interacción y complementación son parte constitutiva del sonido de Emerson, Lake & Palmer.
La alquimia sonora del trío es una fascinante y cautivante fusión musical que mantienen a Emerson, Lake & Palmer en la memoria colectiva no sólo por la originalidad y grandeza de sus obras, sino también por la intensidad de su interpretación. Los integrantes del grupo, aunque sentían la necesidad de dar a su música una actitud teatral similar a la de grandes orquestas, no se conformaban con una simple puesta en escena, sino que buscaban al mismo tiempo una forma de expresar una nueva fuerza del rock.
Asimismo, las portadas de sus discos, cumplían también una función provocativa. En algunas de ellas el sentido de la obra quedaba concentrado en la imagen, que la transformaba en una especie de cuento visual. En otras, el dibujo sólo sugería un sentimiento, dejando la narración en manos de la música. La creación de atmósferas era la verdadera fuerza que guiaba la interpretación. La sincronización de todos los elementos era esencial para transmitir al público el mensaje que con su música y su arte cada uno de los tres intentaba comunicar. El juego de luces, los silencios, los cambios de tempo, la mirada de uno de los músicos al público, el temblor de un pie sobre el pedal, la aparición de un nuevo color en el sintetizador, todo servía para intensificar el impacto global, para transmitir lo que se estaba sintiendo en cada momento.
Emerson, Lake & Palmer fueron pioneros en muchos aspectos; sin embargo, también marcaron un límite al que otros grupos no se atrevieron a aproximarse. Su originalidad no radicó en el contenido musical, sino en la innovadora forma de mezclar y relacionar diferentes tradiciones o movimientos. Sus logros no sólo se refieren a la incorporación de ciertos elementos tradicionales en la música pop, sino a nuevas perspectivas y destrezas en la interpretación.
Desde el punto de vista técnico, ELP incorporó nuevas posibilidades sonoras de los instrumentos de teclado, guitarra y batería. El uso del sintetizador Moog, cuyas primeras secciones fueron estrenadas en el primer disco y que luego sería sustituido por otros modelos más perfeccionados, fue el que dejó una huella más acusada, como el órgano Hammond en el caso de Deep Purple.
Fue una corta pero intensa trayectoria, aún así, ELP desarrolló un sonido característico, potenciado por innovaciones técnicas y sonoras tanto en los instrumentos como en los sistemas de amplificación. Sin embargo, a pesar de la admiración que generaban en muchos, también cosecharon críticas adversas y comentarios descalificadores. La obra no era del agrado de todos, y sus interpretaciones provocaban divisiones; eran considerados como un grupo de culto, más para sus admiradores y seguidores que para el público en general, y muchos detractores señalaron su pretensión de convertir el rock en una nueva clase de música culta.
Sin embargo, la revolución de sonidos que ELP promovió fue más allá del simple hecho de acompañar y reproducir la música clásica con instrumentos eléctricos o de fusionar y mezclar géneros diferentes. En su viaje por los caminos de la música más sofisticada incorporaban, además, otros elementos y exigencias que, por otra parte, nunca habían llegado a estar del todo ausentes en el rock, como la fuerza, el virtuosismo y la habilidad técnica de los intérpretes, pero que adquirieron una especial dimensión en sus composiciones y en sus trabajos en estudio y en directo, donde la música adquiría una coloración operística, o, en otros momentos, un carácter de esfuerzo escénico y de efecto.
Lo cierto es que, el legado de Emerson, Lake & Palmer es indiscutible y su resonancia llega hasta nuestros días. Su sonido no ha sido igualado. Ni en sus composiciones, ingenio melódico, la escritura orquestal, la complejidad rítmica y los desarrollos a partir del caos que alcanzaron una cima que no ha sido superada. La fusión de todos los elementos —teatro, voz, música, sonido, ruido y luz— en unas actuaciones en directo coronadas por la improvisación final no ha tenido precedentes.
Si no los conoces, te invitamos a que hagas un paseo sonoro por el camino de la exploración musical de uno de los grupos de rock progresivo más apasionantes.
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