El arte abstracto suele reconocerse como el nacimiento del arte moderno y el que marcó un cambio radical desde la forma de representación vanguardista, destacando la expresión emocional y conceptual. Este movimiento, profundamente revolucionario, consolidó desde su inicio su lugar en la historia del arte y provocó un enorme impacto cultural y simbólico en la evolución de las formas y técnicas artísticas. El abstraccionismo contiene en sí una especie de fuerza liberadora que no solo permitió que surgieran nuevas interpretaciones, sino que también creó una generación de artistas innovadores y contrarios a muchas prácticas artísticas tradicionales. Asimismo, demostró que la propia metodología y técnica podía ser objeto de innovación artística. Podemos decir que hicieron volar por los aires la estética tradicional, estableciendo una marca indeleble en la línea del tiempo histórico del arte que ha influenciado a los artistas hasta el día de hoy.
Tal vez la mejor demostración del potencial radical de la abstracción se pueda resumir en una idea sencilla: se demostró que era posible crear arte que no dependiera de la realidad y, por lo tanto, no se sometiera a ella. La abstracción estableció formas emocionales y conceptuales en el arte visual y, desde entonces, ha crecido de manera ortogonal en innumerables direcciones. Incluso ahora, dada su transformación, la obra de arte abstracta aún encarna una especie de libertad artística rebelde, en la que las restricciones de las formas de arte tradicionales y sociales se dejaron de lado en aras de la expresión individual pura. Dado un comienzo tan auspicioso, esto nos deja con una pregunta pertinente: ¿cómo ha evolucionado la pintura abstracta desde su creación y qué ha aportado al arte contemporáneo?
Estas preguntas surgen a partir de la reciente exposición en la Galería Saatchi en Londres titulada: Unreal City: Abstract painting in London que plantea un diálogo sobre la compleja mezcla de lenguajes artísticos, un palimpsesto como la ciudad misma. Esta muestra presenta tres generaciones de artistas que se enfrentan al pasado de la abstracción y su traslado al futuro o, al menos, la creación de un presente vívido.
Londres es la ciudad que dio origen a la libertad despreocupada del círculo de Bloomsbury y se convirtió en uno de los centros vanguardistas de la industria creativa británica del primer tercio del siglo XX y, hasta el día de hoy, sigue mostrado signos de una creciente influencia de los movimientos abstractos internacionales. Temas como la materialidad, el espacio, la objetualidad y el concepto sirven como lente para explorar el crecimiento del arte abstracto y analizar su posición actual. Ya sea que aborden la pintura, la escultura, o performance, estos artistas encarnan la fuerza de un arte que puede expresar ideas a través de la emoción que provoca el color.
Anna Liber Lewis.
Haroun Hayward.
Imogen Wetherell.
La abstracción, sabemos, se reconoce como aquello que es lo opuesto a la representación. La abstracción busca eliminar de sus parámetros todo lo que no es específico de la pintura. Este ejercicio permite extraer de lo real una serie de asociaciones, valores y funciones que aparentemente nublan la visión pero a la vez, extraen lo esencialmente relevante.
En particular, la historia de la pintura abstracta en Londres se remonta a principios del siglo XX. Sus influencias provienen de los movimientos artísticos de diversos orígenes, desde la facultad de Brixton, los movimientos artísticos revolucionarios en tiempos de agitación política y el interés por las artes decorativas y la arquitectura. A lo largo de su evolución, Londres ha acogido en gran medida los giros y disyuntivas del arte global y ha esquivado el desarrollo de cualquier trayectoria estilística nacional hegemónica. Sin dejar de lado la influencia de movimientos artísticos como el cubismo, el dadaísmo, la abstracción-creación, la Bauhaus, el surrealismo y el vorticismo que funcionaron como parte de una red global de potencias que se filtraron y fueron interpretadas y desarrolladas en Londres.
Los artistas que trabajan en un estilo abstracto hoy en día rara vez buscan los mismos atributos espirituales o filosóficos iniciados por artistas anteriores. Lo que la muestra de la Saatchi pretende es presentar a la pintura abstracta como una corriente de arte contemporáneo viable, vibrante y próspera. En estos primeros años del siglo XXI, los artistas británicos se encuentran en un clima de gran incertidumbre política que desafía, desorienta y desarraiga a comunidades enteras dentro del país y más allá de sus fronteras. El reto es entonces encontrar nuevas formas de utilizar la multitud de técnicas y materiales que tienen a su disposición. Desde las técnicas tradicionales hasta la manipulación digital, los artistas expresan de manera más directa sus métodos personales o poco convencionales. El vertido, la superposición y el lijado o raspado son técnicas comunes utilizadas en la pintura abstracta contemporánea que, junto a las técnicas tradicionales y comunes, se obtienen resultados innovadores y dinámicos, que cuestionan las técnicas estándar o convencionales.
El abstraccionismo contemporáneo delimita una nueva subjetividad de la forma, en la que el método, unido a la mano del artista, son el centro de atención y un cambio significativo en la representación e interpretación del mundo. Las obras en sí mismas son tan importantes como el cambio en la recepción del público que interroga, reflexiona y busca formas de adentrarse en las explosiones de color y emoción. Tanto el marco interpretativo proporcionado por los críticos de arte tradicionales como los contextos culturales contemporáneos, el arte abstracto ha cambiado significativamente, a lo largo de los años transcurridos desde su origen, la opinión pública es mucho más receptiva y abierta a la abstracción.
Lo que es patente es que el arte abstracto sigue siendo un campo fértil para los artistas que se atreven a pisar este territorio de enorme potencial creativo. La variedad de expresiones emocionales, forman un conjunto polimórfico, cuyo carácter busca dejar atrás el reino reconocible de las formas y enseñarnos a ver la realidad desde los sentidos.
Melania Toma.
Selma Parlour.
Simon Callery.
Unreal City: Abstract painting in London
Saatchi Gallery
London
Artistas participantes:
Karolina Albricht
Basil Beattie
Frank Bowling
Lewis Brander
Simon Callery
Haroun Hayward
Anna Liber Lewis
Mali Morris
Lizzie Munn
Selma Parlour
Aimee Parrott
Shaan Syed
Melania Toma
Imogen Wetherell
Gary Wragg
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