
Caryn James corresponsal de la BBC clasificó atinadamente a Ripley como "la serie de Hitchcock que Hitchcock nunca hizo" y es, sin duda, una de las mejores series que podemos encontrar en el inmenso mundo del 'streaming'.
Ripley es una adaptación de la novela de la escritora estadounidense Patricia Highsmith titulada The Talented Mr Ripley y publicada en 1955. La primera vez que se llevó a la pantalla grande fue en 1960 con el título de Purple Noon bajo la dirección de René Clément y con el guapo de Alain Delon personificando a Tom Ripley. Pero quizá la versión que todos recuerdan es la del director británico Anthony Miguella con Matt Damon, Jude Law y Gwyneth Paltrow.
Lo que hay que destacar de esta nueva adaptación a cargo de Steven Zaillian es la capacidad de transformar la misma historia en algo magistralmente diferente. El carácter oscuro y de energía siniestra del Tom Ripley, personificado por Andrew Scott, es la base para lograr la perfección de un thriller psicológico lleno de suspenso desde la primera escena.
Ambientada en 1961 está filmada por completo en blanco y negro por el director de fotografía Robert Elswit, quien recrea hermosas secuencias de luces y sombras que intensifican la sensación de espeluznante misterio.

La trama comienza cuando el millonario Herbert Greenleaf (interpretado por el dramaturgo y director de cine Kenneth Lonergan) contacta a Tom Ripley, un estafador mediocre que se dedica a defraudar viejitos para cobrar sus mínimas pensiones, y lo contrata para que vaya a Italia y convenza a su hijo Dickie de regresar a Nueva York.
Con una chaqueta de cuero raída, Tom llega a la ciudad costera de Atrani y ahí comienza la estrategia maquiavélica. Haciéndose pasar por un antiguo conocido se gana la amistad de Dickie (Johnny Flynn) quien vive como magnate acompañado de su novia Marge (Dakota Fanning). Hay que anotar que, desde este momento, ya existe un toque muy personal en la adaptación de Zaillian. El Ripley que vimos interpretado por Matt Damon, y quizá más cercano a la novela de Highsmith, es un tipo un tanto ingenuo, risueño y hasta carismático, en cambio el Ripley de Scott es oscuro y retraído; al igual que la Marge interpretada por Paltrow, de exquisita belleza, dulce y tolerante, a diferencia de esta otra Marge que es de carácter fuerte, con miradas incisivas y quien desde el primer momento desconfía de Tom.
Otro de los personajes que libremente modificaron en su representación es Freddie Miles interpretado aquí por Eliot Sumner (quien por cierto es hija/hijo de Sting). Freddie es un amigo de Dickie con quien se topan en su viaje a Nápoles. El Freddie de Highsmith es un estadounidense grosero y rudo, éste es británico y de aspecto andrógino, que intercambia sonrisas cómplices con Dickie como si guardaran historias secretas entre ellos. Este carácter homoerótico inquieta por completo a Tom quien varias veces ya había insistido en que no era gay. "Me gustan las chicas" dice en algún momento de manera tan forzada que incluso el insolente Dickie suelta una discreta risita burlona.

Y como ya se veía venir, llega el momento en que Dickie comienza a desconfiar de Tom, quien secretamente se pasaba horas estudiando a su nuevo "amigo", sus maneras y movimientos, su forma de hablar e ingeniosamente conseguía meter las narices en sus documentos personales y estados bancarios. Una tarde, cansado de la monotonía el magnate planea un viaje de fin de semana a San Remo, pero Marge, que para entonces ya no soportaba la presencia de este extraño personaje, decide que no los acompañará. Y es aquí cuando se desata la verdadera y oscura historia.
El caso se resume en esto: Dickie desaparece, Tom renta un departamento en Roma bajo el nombre de Dickie, Marge recibe una carta de Dickie diciendo que quiere romper su relación con ella, Freddie sabe que Tom miente, poco después la policía de Roma encuentra un cuerpo y en San Remo aparece una barca semidestruida abandonada en una playa.
La secuencia magistral de todos estos hechos es imposible de describir, la historia está cuidadosamente armada, no deja ningún cabo suelto y, quizá el toque magistral de Zillian (que no de la novela), es cuando Dickie comparte con Tom su fascinación por las pinturas de Caravaggio y le cuenta la historia de este artista del Renacimiento, quien huyó de Roma tras ser acusado de asesinato. Tom Ripley, un artista del engaño, encuentra el camino perfecto para cerrar con broche de oro su propia historia como el estafador del claro-oscuro.
Son ocho episodios que deben ser vistos detenidamente, no una, sino varias veces. Cada escena es como una fotografía que debe ser reservada y la música a cargo de Jeff Russo es la cereza del pastel que le da el toque final de perfección. Y sin echar a perder por completo su experiencia, solo les digo que la última escena es el ejemplo de un "final perfecto" de una serie de misterio.

La versión de 1960 Purple Noon es posible verla en:
https://archive.org/details/purple-noon-1960
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