
Con motivo de la exposición titulada "Trop de beauté tue la beauté" (Demasiada belleza mata la belleza), la galería Le Laboratoire presenta a manera de Cine Club una selección de películas, documentales y video arte del artista y cineasta Julien Devaux, curada por Michel Blancsubé.
Paralelamente a su trabajo como cineasta, desarrolla su trabajo como artista y participa en los trabajos en vídeo de varios artistas contemporáneos, en particular Francis Alÿs con quien ha producido numerosas películas y vídeos desde 2004.
Julien Devaux es artista visual y director de documentales. Vive entre la Ciudad de México y París. Inició su carrera como editor de documentales y ficción. Se graduó en la École du Louvre en Paris después de estudios en Bellas-Artes en Weston-Super-Mare College, Inglaterra.
Ha realizado 3 documentales sobre arte:
Amplios detalles, tras las huellas de Francis Alÿs
(56', 2006). Seleccionado entre otros festivales: Lussas, Ficco, Taiwan, Morelia, Canadian Art Reel Artists Festival Toronto, dei Popoli, Arte Cinema, Lo schermo delArte, FILAF, BAFF).
Trazo por trazo, de Jean-Baptiste Chardin a Mélissa Pinon
(52', 2012). Seleccionado en FICUNAM, Jornadas Internacionales del Cine sobre Arte del Museo del Louvre, Artes doc, Caracas Doc, FIFA... Étoile de la Scam 2014).
Del hilo a la trama, de París a México, el tapiz en el arte contemporáneo
(86', 2022) es su primer largometraje documental y constituye la tercera parte de esta reflexión sobre la creación artística. Seleccionado en Asolo Art Film Festival, The Fine Arts Film Festival Venice California, Jaipur International film Festival, ARCA International Festival of Films on Art, Film Arte Berlin, MIFAC).
Into the Void / Into the Pool / Into the Pit
3 channels Video installation, 2017.
Bas Jan Ader fue un artista que dedicó toda su obra a reafirmar cierta condición del espíritu humano a través de la caída. Literalmente practicó (y filmó) los momentos en que su cuerpo caía. Llevó también este ejercicio hacia ciertos objetos. La idea de caer (y su puesta en práctica) podría tomarse seriamente como una metáfora del fracaso y, viniendo de un artista de origen holandés asentado en Los Ángeles en los años setenta, bien podría tomarse como el traslado de la tradición romántica hasta alguno de los suburbios de esa ciudad californiana. Anotemos algunas escenas: Bas Jan Ader rodando por el tejado de una casa hasta caer al suelo o colgando de un árbol hasta que los brazos ceden para caer al río; cayendo a un río intencionalmente al desviar la dirección de la bicicleta en la que va montado o entrando al mar pedaleando con fuerza; realizando un movimiento pendular mientras hace una pieza donde cita a Mondrian, el estirado cuerpo del artista caerá en algún momento. Si literalmente cae, tenemos que algunas caídas suceden de manera mucho más afectiva que física, y llevan a una caída existencial, a referirse a una fuerza que se pierde en busca de lo milagroso.
Julien Devaux decidió tomar estos referentes para articular una serie de piezas (acciones) durante una estancia en Casa Wabi, en Oaxaca. Digamos que decidió sumarse a una práctica que en el arte contemporáneo es mucho más que una manera de realizar una cita o referenciar ciertas maneras de comportarse. Se suma a quienes asumen la historia del arte como un contenido que hay que filtrar desde la práctica misma y, desde ahí, posicionar una serie de enunciados. Devaux, afortunadamente, lo hace con un sentido del humor que resulta bastante refrescante si consideramos la solemnidad del arte, donde todo dispositivo es político o de denuncia o de reafirmación gastada de cierta defensa de algo.
Recordando algunos de los momentos en que la intersección arte-crítica ha sido contundente, bien vale la pena colocar a la ironía y el humor como instrumentos más complejos, pues desde ahí se desestabilizan ciertas maneras de hacer y se confrontan mecanismos desgastados y obsoletos en los comportamientos del arte contemporáneo. Como espacio de pensamiento crítico, podría mirarse el acento irónico de Devaux como una primera nota en una revisión puntual al respecto, preguntarnos quiénes y qué están aportando a ese comportamiento crítico.
Into (into the void – into the pool – into the pit), 2016. A lo largo de veintiún minutos Devaux plantea una serie de acciones en una pieza de video en tres canales. En los tres casos la cámara se ha fijado y el encuadre es determinado por el paisaje, su arquitectura y su geometría. Corre cámara y hay que esperar a que algo suceda; incluso cuando ya está sucediendo algo sabemos que no ha pasado nada, aún. El absurdo se ha activado y Devaux realiza una tarea repetitiva: construirá una "cama" de colchonetas que (ya lo sabemos) permitirá que su caída sea en blandito. Un salto a la Yves Klein que ya vimos en otra imagen fotográfica en la misma exposición. Esperamos para atestiguar la caída que sucederá en unos segundos. Cae. Vuelve a caer al entrar a una piscina en bicicleta (a diferencia de Bas Jan Ader él sale del agua y se aleja tranquilo). Unos trabajadores construyen un arco de madera; terminado el arco Devaux entra en escena, se cuelga del travesaño y vuelve a caer; desaparece de cuadro. Para la ejecución de la pieza titulada El náufrago (2016) Devaux decidió jugar con la relación entre la imagen fija y la imagen en movimiento para articular un relato que describe a un hombre (el mismo artista) trepando a una balsa improvisada con bambú , cuyo esfuerzo físico será intentar navegar evitando la caída, cosa que se logra sin demasiada resistencia del mar, que golpea con cierta intensidad.
Luis Felipe Ortega
Textos y fotografías cortesía de Galería Le Laboratoire
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