The Fearless Vampire Killers conocida en castellano como La Danza de los Vampiros, es una película un tanto desigual, por momentos parece lenta y por instantes, deliciosa. Marcada con un sabor claramente centroeuropeo, la película está protagonizada por Jack MacGowran como el profesor Abronsius, y el propio Polanski coprotagoniza como Alfred, el juvenil y desafortunado sirviente del profesor especialista en cazar vampiros. Cuando estos aventureros descansan en una posada de Transilvania, descubren que los lugareños viven con miedo del Conde von Krolock (Ferdy Mayne), un intimidante sujeto que asemeja a Drácula. Krolock secuestra a la bella Sarah, la hija del posadero y planea convertirla en alimento de su clan chupasangre, pero Abronsius y el enamorado Alfred acudirán al rescate.
La película tiene influencias de la comedia típica de la década de los 60, inicia con una animación al estilo de La Pantera Rosa y está plagada de persecuciones aceleradas dignas del cine mudo. Incluso el título literal, Los intrépidos asesinos de vampiros, o Perdóname, pero tus dientes están en mi cuello, alude al excéntrico humor convencional de la década sesentera. Polanski también tenía un curioso amor por las payasadas, lo que se evidencia aquí en los numerosos golpes en la cabeza, las caídas y la dinámica entre el hijo preverso de von Krolock y Alfred. Una de las exquisitas puntadas sucede cuando el posadero judío, tras ser convertido en vampiro y está por atacar a una de sus víctimas, ésta intenta defenderse con un crucifijo, y el posadero le dice burlonamente: "¡Vaya, te has equivocado de vampiro!". Posiblemente sea la primera vez que un vampiro se ríe de una cruz.
La atención de Polanski al detalle eleva la producción. Las escenas utilizadas para crear la posada destartalada y el castillo del vampiro superan a la mayoría de las producciones de las comedias de la época. Polanski llena la pantalla con una serie de rostros grotescos dignos de Pieter Bruegel. Los clientes de la posada parecen antiestéticos y bulbosos, con rostros horribles y exagerados. Los historiadores del arte notarán la presencia de La duquesa fea de Quentin Matsys colgada en el castillo de von Krolock, una obvia fuente de inspiración. La secuencia final del baile de los vampiros, con figuras de muertos vivientes en descomposición participando alegremente en el baile de disfraces, es una maravilla.
A mediados de la década de 1960, Polanski era ya bastante famoso incluso antes de llegar a Hollywood. Fue un niño prodigio conocido por el filme Knife in the Water de 1962, con el que había conquistado el Londres de los años 60. Allí rodó Repulsión (1965), un inolvidable thriller psicológico protagonizado por Catherine Deneuve como una agorafóbica paranoica. Estuvo en el centro del movimiento de la moda del "terremoto juvenil" de Gran Bretaña, conducía autos deportivos, estaba en compañía de la gente más chic y disfrutaba de la atención que le brindaba su celebridad, sin dejar de lado su dedicación a la producción cinematográfica. Mientras promocionaba Repulsión, estaba rodando Cul-de-sac, una comedia morbosa y poco convencional sobre un criminal que invade la casa de una pareja. Y mientras promocionaba Cul-de-sac, estaba haciendo The Fearless Vampire Killers, la película en la que conoce a Sharon, con la que contrae matrimonio poco después.
En The Fearless Vampire Killers, el papel de Tate como Sarah simboliza la inocencia y la belleza arrebatadas por una fuerza del mal, Polanski, se enamoró de ella en el set y la filma como si fuera un emblema. El personaje de Alfred está encantado, casi atormentado por la belleza de Sarah. En una sugestiva escena en donde la chica está en la bañera, el malvado Conde von Krolock la secuestra dejando un rastro desangre en las burbujas del baño. Este, será el principio de la increíble aventura del Profersor Abronsius y su aprendiz para rescatar a la chica y combatir a uno de los más maléficos seres de la historia.
The Fearless Vampire Killers además de divertida y poco convencional nos deja la lección de que los vampiros judíos son inmunes a los crucifijos y que fue el mismo profesor Abronsius, el que en su afán por destruir a los vampiros, terminó siendo el responsable de que estos diabólicos seres se esparcieran por el mundo.
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