
Las manos cubiertas de surcos, atravesadas por líneas mayores y por esas minúsculas grietas donde se refugian aún los anhelos truncados y la voluntad sin rumbo. Paisaje de secano, páramo yermo la palma. Un alcaraván se posa en el centro de esa estepa, su ojo amarillo escruta lo que falta. No hay canto, ni lugar para el nido en los pliegues de la piel. Y son, a decir verdad, tantas las grietas, que ya no hay lugar para las manos.
***
La mecánica de las garzas blancas, la ecuación
indescifrable que conjuga su vuelo
con el del cormorán negro.
No hay azar.
Matemática del espacio, angulación del ala, cálculo
exacto de peso, impulso, forma y movimiento,
combinatoria de cuerpo y aire.
Habitar la altura es una ciencia exacta.
No hay lugar para el misterio o la sorpresa,
y existe un único resultado posible
para la fórmula más compleja:
la
c
a
í
d
a
.
***
Un ir siendo si fuera
como en danza
partícula derviche,
colibrí predador del aire.Tú anudas el poema
donde la oscuridad desanuda.Está nevando luciérnagas ciegas
y al caer en tu mano
se encienden y cantan.
Foto: Obra de Ravelle Pillay
Entonces... ¿qué te pareció?
Comenta, sugiere, disiente... nos gustará mucho escuchar tu opinión.
Contacto