Sobre La Artista
Fading in five acts es una pieza audiovisual compuesta por cinco videos cortos: You're the one, Filters, Im-perfections, The voices y Last shot. Cada uno de los videos muestra diversas situaciones que desembocan en un mismo desenlace -la anulación de la mujer- y que abordan temáticas en torno al rol de la mujer en la sociedad, el cuerpo y la identidad. La pieza audiovisual presentada se inscribe dentro del contexto de videoarte, feminismos y artivismos. De acuerdo con Celia Amorós y Ana de Miguel (Amorós y de Miguel, 2005) en la historia del feminismo se distinguen tres periodos, más bien denominados las tres olas del feminismo -aunque en la actualidad hay quienes señalan que podríamos estar en la cuarta ola- (Senra, s.f., p.7). Si bien las fechas pueden variar según autoras, cada ola presenta unas características y unas reivindicaciones distintivas. La primera ola, según las autoras, tendría su origen en el Siglo de las Luces y lucha por la ciudadanía y los derechos de la mujer; la obra más representativa de este periodo es Vindicaciones de los derechos de la mujer de Mary Wollstonecraft (1792). El comienzo de la segunda ola está marcado por el movimiento sufragista y la obra principal sería El segundo sexo de Simone de Beauvoir (1949) cuyo pensamiento «No se nace mujer, se llega a serlo» expone la construcción social y política de la mujer. Es un periodo marcado por un fuerte movimiento patriarcal que reduce a la mujer al espacio privado y en el que se proyecta un modelo de mujer ideal, esposa y ama de casa. Las reivindicaciones en este caso apelan a: la adquisición de derechos civiles, sexuales y reproductivos, el derecho al aborto, los derechos laborales y la denuncia a la discriminación sexista y la diferente distribución de roles en el ámbito doméstico. Esta época reviste vital importancia para el tema que nos ocupa ya que también fue cuando se empezó a utilizar el video como herramienta y cuando surgieron las primeras piezas de videoarte feminista. Finalmente, la tercera ola abarcaría desde principios de los años 90 hasta la actualidad y se caracterizaría por una deconstrucción y un cuestionamiento de la idea de un único modelo de mujer, de una esencia universal de lo femenino. Además, desde el pensamiento queer se profundiza en la idea del género como construcción social, cuestionando las categorías tradicionales y proponiendo la performatividad de la identidad. Como se ha mencionado anteriormente, paralelamente a la segunda ola se empieza a utilizar el video, tanto como herramienta de creación artística como de documentación para el performance. A partir de este periodo, son varias las artistas que utilizan las dos formas de grabación mencionadas anteriormente para recoger los objetivos del feminismo y, a través de sus acciones, protestar, denunciar e invitar a la reflexión y toma de conciencia en torno a las cuestiones planteadas por el movimiento. Cabe destacar que, en este tipo de obras, en el arte feminista realizado por mujeres alrededor de la década de 1970, el cuerpo emerge como lugar común de representación, se politiza, mostrando sus heridas, la violencia y la represión a la que es sometido (Senra, s.f., p.14-15). Andrés Senra en su texto Videoarte, feminismos y artivismos LGTBI indica: «Desde sus inicios, el vídeo, como herramienta de creación, se constituyó en el medio ideal para la expresión de subjetividades subalternas al pensamiento hegemónico. Las pioneras en su uso en el arte fueron fundamentalmente mujeres artistas desde posiciones feministas y en relación con la performance, el cuerpo y la identidad de género como objeto y sujeto de representación.» (Senra, s.f. p. 5) Siguiendo la estela de artistas como Rebeca Horn, Pipilotti Rist, Ana Mendieta, Faith Wilding, Martha Rosler, Hannah Wilke y Carole Scheemann entre muchas otras, que utilizaron el video para aportar una mirada crítica al rol de la mujer en la sociedad, yo he utilizado el video como herramienta para ayudar a visibilizar diversas situaciones que ocurren en la sociedad y que, a mi parecer, todas ellas confluyen en un mismo desenlace: la anulación de la mujer. Para llevar a cabo dicha tarea he realizado el video llamado Fading in five acts (Desvaneciendo en cinco actos). El título de la pieza no es superfluo, resulta más bien una declaración de intenciones en torno al tema a tratar. La Real Academia de la Lengua Española (RAE, 2021) define la palabra «desvanecer» como: 1. tr. Disgregar o difundir las partículas de un cuerpo en otro. U. por lo común para referirse a un color que se atenúa gradualmente. 2. tr. Deshacer, anular. Desvanecer la duda, la sospecha, el intento. 5. prnl. Dicho de una cosa: Evaporarse, exhalarse, perderse su parte espiritosa. 6. prnl. Perder el sentido. Por su parte, el Diccionario Oxford define la palabra «fade» como: «to become or to make something become paler or less bright» (volverse o hacer que algo se vuelva más pálido o menos brillante). El título ha sido escogido por la autora como eje vertebrador de los cinco videos que conforman la pieza, ya que, si bien en cada uno de los videos se abordan diferentes situaciones, todas ellas conllevan un mismo desenlace: la anulación de la mujer. Para poder evidenciar las distintas situaciones en las que la mujer resulta anulada, menospreciada o no lo suficientemente válida, se han realizado cinco videos cortos. Todos ellos han sido grabados a través de la cámara del portátil por dos motivos: por una parte, por la sensación de intimidad y de cotidianidad que aporta al video y, por otra, porque al poder ver en tiempo real lo que se está grabando permite tener un mayor control sobre la producción. La mayoría de los videos incluidos en la pieza se podrían catalogar como video-performance, ya que como indica Laura Baigorri «la video-performance es una acción concebida solo teniendo en cuenta la cámara, que adquiere un papel determinante indisociable de la acción en sí», además, se tratan de largos planos de secuencia en los que la cámara no modifica su posición, la edición es mínima, se utiliza la pantalla como espejo y representa «al ser humano, sus problemas y preocupaciones más íntimas, por medio del propio cuerpo» (Baigorri, s.f., 31 -33). Se ha utilizado un primer plano frontal por las connotaciones que tiene -intimidad, franqueza y transparencia- y también se ha procurado mirar directamente al espectador para interpelarle y, de esta manera, poder conseguir una mayor implicación emocional. Además, la utilización del primer plano potencia el mensaje y hace que la mirada del espectador se centre únicamente en la mujer y que no existan otro tipo de distracciones. Todo ello permite una mejor exposición del mensaje y la creación de un ambiente más íntimo entre la obra y el espectador. Por otro lado, también se ha utilizado tanto el video a color como el blanco y negro en diferentes partes de la pieza. Las escenas a color transmiten mayor viveza y realismo a la acción y las transiciones a blanco y negro, en cierta manera, ayudan a cambiar la temporalidad – el paso de color a blanco y negro genera una sensación de que el lapso de tiempo ha sido mayor - a la par que remiten a escenas más tristes, apagadas y sin vida. Como se ha mencionado anteriormente, la pieza audiovisual está compuesta por cinco videos. El primero de ellos You're the one podría traducirse como «eres el elegido». Se ha utilizado el inglés por el juego de palabras que permite hacer. En el video se observan imágenes intercaladas de las siluetas de un pene y una vagina las cuales van acompañadas de las voces «one» y «zero» respectivamente. La asociación entre imagen y palabra viene dada por las formas de los miembros y sugiere una concepción binaria tanto del sexo como del género; a su vez, resulta indicativa del valor que tradicionalmente se le ha dado a cada uno en la sociedad patriarcal. De esta manera, invita a reflexionar sobre lo que Senra denomina «el cuerpo sentido» al explicar que la percepción que tenemos «de nosotr*s mism*s está condicionada por nuestro propio cuerpo» (Senra, s.f. p.16) y que, desde el momento en que nacemos, se pretenderá identificarnos en función de las características del género biológico con el que hemos nacido. El video pone en tela de juicio las categorías y el pensamiento dicotómico, temas que también han sido abordados desde la teoría queer, que, en la búsqueda de romper con la desigualdad, la opresión y la discriminación, apuesta por un mundo sin categorías (Careaga, 2003). Además, casi al final del video, se ve la imagen del pene y se escucha «you're the one» (eres el elegido) la imagen siguiente es la de la vagina y se escucha «I'm no one» que resulta un juego de pablaras que puede entenderse como «yo no soy nadie» o bien «yo no soy un uno». La primera forma de entenderlo remite a la posición inferior que tanto la mujer como lo femenino han ocupado en la sociedad con respecto al hombre y lo masculino y, la segunda, a la ausencia del órgano genital masculino, símbolo privilegiado de teorías como el Psicoanálisis. Finalmente, la mayor parte del video se presenta a color, las imágenes asemejan letreros publicitarios de neón similares a los que se encuentran en las fachadas de algunos locales y/o establecimientos. Sin embargo, al final del video, mientras que la imagen del pene permanece a color, la de la vagina cambia a blanco y negro, se «apaga»; el que brilla es el hombre, la mujer regresa a la sombra, a la oscuridad. El segundo video Filters (Filtros) llama la atención sobre la utilización de filtros en la sociedad. Por un lado, hace alusión a los filtros, cada vez más presentes en los programas y aplicaciones de grabación y edición de video (Photoshop, Instagram, TikTok, etc), los cuales utiliza la gente en un intento de ser una «mejor» versión de ellas mismas de acuerdo a lo normativo. Sin embargo, cada vez se usa y se abusa más de ellos, ocasionando que, al igual que en el video, la persona termine siendo irreconocible. Por otro lado, también pude hacer referencia a los filtros mentales que poseen los individuos y que influyen en la manera que perciben el mundo y a las personas; en este sentido, a mayor número de filtros que posea un individuo, mayor puede ser la distorsión de su realidad. Ejemplo de ello son los filtros o la mentalidad de algunos individuos que hacen que determinados sujetos sean excluidos de ciertos sistemas o sectores, basándose simplemente en factores como: el sexo, el género, la raza o la clase, entre otros. En este último caso el espectador se puede plantear cuestiones como las que presenta Senra en torno al cuerpo social: «¿qué significa para el Otro nuestro cuerpo?, ¿cómo nos sitúa nuestro cuerpo frente al otro?, ¿cómo determina nuestro género o nuestra raza la posición social que ocupamos y qué lugares estarán destinados a nosotros en función de esto?, ¿qué espacios sociales ocupamos, a cuáles podemos acceder con mayor facilidad o no?, ¿cuáles nos estarán vetados y de cuáles seremos excluidos?» (Senra, s.f., p.17)
El tercer video Im-perfections (Im-perfecciones) reflexiona sobre los intentos que hacen, sobre todo, las mujeres, por intentar alterar su físico y disimular sus imperfecciones. En la actualidad existe una gran presión social sobre la apariencia física y los estándares de belleza que, en lugar de fomentar los rasgos y características únicas de cada persona, promueven determinados estereotipos que pueden terminar anulando su autenticidad y menoscabando la seguridad y la autoestima. A lo largo de nuestra socialización, a través de la educación y de la publicidad, vamos incorporando toda esa serie de pensamientos, normas y criterios que dictaminan un prototipo de cuerpo perfecto y un modelo de feminidad ideal. De esta manera, en el vídeo observamos, como, en su afán por ir cubriendo todas sus imperfecciones, la mujer acaba desapareciendo. Por otro lado, el título del video deja entrever o sugiere que son precisamente esas imperfecciones las que nos hacen destacar y ser quienes somos.
El cuarto video The voices (Las voces) llama la atención sobre los mensajes que recibe la mujer a lo largo de su vida y que la van empequeñeciendo; se refiere así, a la violencia psicológica. En el video vemos a la mujer en primer plano y se escuchan diferentes voces que le dicen que es tonta, que no vale para nada, que no sabe hacer nada, etc. (Ver Anexo: Transcripción – The Voices). Conforme pasa el tiempo se aprecia que la imagen va perdiendo color a la par que la mujer se va encogiendo. En este caso la utilización final del blanco y negro potencia la sensación de tristeza y de «pérdida de vida». Las voces y frases que aparecen en el video han sido extraídas de diversas películas utilizando la página web Play Phrase (www.playphrase.me ), la cual permite introducir una palabra o una frase y la web busca un diálogo que contenga esa frase dentro de su repertorio. Se ha utilizado este recurso para enfatizar el papel que la sociedad, en su conjunto, juega a la hora de lanzar mensajes que infravaloran o agreden a la mujer.
El último video Last Shot, al igual que los videos anteriores, en su título deja entrever parte del mensaje. Last shot forma un juego de palabras que podría entenderse o bien como «última toma», indicando al espectador que se trata del último video de la pieza, o bien como «último disparo/tiro» haciendo alusión a la violencia física. A lo largo de la historia, el cuerpo de la mujer ha sido sometido a la violencia física y al acoso. En el video, nuevamente se observa a la mujer en primer plano, pero, cada ciertos segundos, la pantalla se queda en negro y se escuchan golpes y/o gritos. Conforme avanza la secuencia se observa la cara de la mujer cada vez más «ensangrentada» hasta que en la última pantalla en negro se escucha un disparo y la mujer ya no vuelve a aparecer, aludiendo, así, a todas las víctimas de la violencia de género. Toda la toma se ha realizado a color para aumentar la viveza y que se pueda apreciar el color de la «sangre».
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