Obra

oscar GutmanEl espejo de los enigmas, encáustica/óleo, 2017.

de Oscar Gutman

16 de mayo, 2020

¿Cómo se comunica lo inenarrable? ¿Lo que, más que ser una serie de hechos, está compuesto por sensaciones? ¿Aquello que, sin llegar a aludir a tal o cual acontecimiento, nos recuerda que la vida es una cadena continua de aconteceres, de sucesos que sentimos la necesidad de organizar, de valorar, de interrogar en busca de su sentido?

 

Integrados como conciencias individuales, a nada le tememos tanto como a la dispersión. Contemplamos el orden que nos hace posibles y sentimos la necesidad de proyectarlo sobre todo lo que nos rodea. Sólo que caos y orden son apenas categorías arbitrarias que aplicamos a la realidad, cuya naturaleza profunda sigue siendo impenetrable para nosotros. Conceptos que se desprenden de nuestra forma de percibirla, derivados de nuestra avidez insaciable de certidumbre.

 

Cada nueva exposición de Óscar Gutman es como una nueva partida en un juego interminable de refracciones. La puesta en marcha de un mecanismo mitificante que en lugar de sujetarse a la progresión lineal del lenguaje verbal parece expandirse en todas direcciones a partir de un centro imaginario y móvil. Un sistema de piezas intercambiables que cada espectador puede componer a su gusto, descifrar a partir de sus propias intuiciones y quimeras.

 

Se trata de una apuesta más poética que reflexiva, dirigida a la creación de atmósferas, a la sutil inducción de variantes anímicas. Sus cuadros son sistemas autocontenidos y a la vez palpitantes, en los que la sensación de movimiento es tangible pero no parece conducirnos a ninguna parte; donde basta una lámpara para traer a nuestra mente la idea del hogar, con todas sus connotaciones emocionales; donde una vasija puede ser a un mismo tiempo el agua, el barro, el pozo, la sed y una secuencia de escudos la distancia, la otredad, la aventura y los años de la infancia cuando todas esas posibilidades brillaban en nuestra imaginación con una nitidez incomparable.

 

La fabulación visual de Óscar Gutman opera en un nivel al que no pueden llegar las palabras. Se estructura a partir de recursos que atraviesan los filtros del proceso racional para desatar tormentas interiores en regiones más escarpadas, más inquietantes, más indómitas. Su obra nos recuerda que el arte se propone establecer relaciones íntimas, tender puentes entre subjetividades ajenas, plantear la posibilidad de una experiencia compartida de ese enigma irresoluble que es el hecho mismo de que nos encontremos aquí. La suya es una épica fulgurante de la gesta cotidiana de la vida.

 

Héctor Toledano

 

(Texto obtenido del catálogo de obra de Oscar Gutman. Cortesía del artista)

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